miércoles, 5 de mayo de 2021

basta

Me gusta pensarte mío aunque sean pocas las tardes que me entregas
Y pensar que en tus despedidas no resbalas entre rocas ni rompes canciones y sueñas entre otras ropas
Y creer firmemente que tus palabras son precisas y no solo el viento cálido a tu sombra
Y sobre todo qué repites mi nombre, o recuerdas el olor de mi cabello o lo cálido de mi muslo, el tacto de mi lengua recorriendo tu clavicula.
Me gusta soñarte mío aunque solo sea por seis horas y al despertar todo se vuelve caótico y olvido las razones y me vuelvo agua entre las noches y me pierdo triste entre las horas. 
Y olvido las historias pasadas que menguan en tus días y las palabras robadas y las canciones oerdidas 
Me pierdo como una idiota en tus Rosa pasajera y en tus sueños absurdos, en las conversaciones hasta las tres de la mañana, en nuestras pieles llorando dicha y en el abrazo que nunca acaba de llegar
No sé si hacerte a un lado o hacerte mi templo, o correr a una parte ajena y a historias de la primavera pasada
Pero ahora estas aquí 
Jugando a qué somos nada y a qué somos todo y a qué el sentido no tiene cabida entre tus sueños o los míos.
No te olvido ni te recuerdo, no sales ni entras, te la tiendes en un lugar intergmfijo entre las palabras escritas y las miradas furtivas
Ya no estoy corriendo 
Solo dime dónde te encuentro.

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