miércoles, 6 de enero de 2021

(B)

 Clara mía, luz con vida

Ayuda mutua, tu sol mi guía 

Entre los carros, las casas y los bares 

Con tu alma pura de mirada tierna

Con tus labios fríos arrancas la pena


Ay de mí, enredada en tus formas

Te busco y te encuentro, te miro deshecha

Tu voz me da calma, tus letras me encuentran

Aleja los demonios de mi alma tan hueca


Completa mis días, renuncia a la vida

Atiborra mi sistema de tu roce distante

Manipuladora dorada, corona y espinas 

Ven a mis horas, ensordece mis idas.

Hace 3 días.

 Mi piel ya está grabada por esos cuerpos y no tengo otros sueños ni otras historias, no puedo tener otro rostro ni otro ceño, no puedo huir de mis deseos.


Confinada a la inevitable condición del yo, incapacitada a reducir mis huesos, no soy capaz de renunciar ni a mi ombligo ni a mis ojos, solo pueden sostenerme estos muslos y todos mis muertos.


Indudablemente puedo ataviarme con otros sueños impropios de mi alma, incurrir de manera monótona a las canciones cansadas, puedo robar las imágenes de otros puertos más copiosos, pero al final del día no puedo cambiar mi torso.


Cada parte ceñida a mis ambiciones monótonas podrá inundar las cuencas de agentes remotos y cambiar la luz impulsada en mi centro y crear un ambiente hostil a mis consecuencias obtusas, me inmiscuyo en las áreas azules de otros días y otro mundos, pero es inevitable volver a mi, volver a mi encuentro.


Bajo la inmensidad del universo me miro las uñas y juro ante los ojos del cielo ser una con mis lamentos, y aferrarme de manera incondicional a las “malas maneras”, y a no traicionar mi nombre, mis pies ni mis huellas.

Desaparecer.

 Merodear la idea de desaparecer, sin más.

Digo ¿qué más da? Nos podemos acostumbrar siempre a las ausencias, al abandono. Nada termina teniendo relevancia.

Solo existen 17 pasos entre mi y un adiós, doy uno, doy dos. Regreso uno. ¿Por qué no me voy? Notificación. Alguien comentó tu estado. Ok, ok, me divierte; contestación; esperar respuesta. Ahora estoy a veintidós.

Buenos días ¿hoy es el día? Desayuna primero, algo gordo, algo obseso, date un gusto ¿qué más da? Ya te vas. Me encanta cocinar, qué rico está. Reposa la comida un rato, al rato te vas. Prende la tele ¿una nueva serie? 22 capítulos. Dale, un par de días más.

Ya no llores, levántate, frente en alto, no te lamas las heridas... Hoy es el día.

Preparadas las cartas, preparada la huida. ¿Qué me depara el destino? Una puerta o un río. ¿Cuál será mi merecido? No sé si soy cobarde o soy valiente. No sé si podré volver a verles.

Viaja ligero, déjalo todo ¿hará frío? ¿Usaré abrigo? Date un momento, respira hondo. No pienses en tu madre ni en tus cuadernos. Ya nada guarda este lugar más que tormento.

Mucho gusto, nos vemos pronto, espero volver el siguiente otoño.

Nuevamente.

 Esta vida ha dejado de pertenecerme, mis piernas no responden, no se mueven ¿por qué no corres?


No quiero merodear la parte rota de otro cráneo violentado, pero mi cuerpo no responde, se vuelve blando.


Caí a cada cuesta, perdí cada batalla.

No retrocedo, solo avanzo.


Me atrevo, aún en mi estado actual de letargo, a eludir al buen juicio y apostar mi propio pellejo en nombre del deseo.


Voy dando sacadas amplias en el camino que lleva a la nueva derrota ¿Dónde estará el buen juicio? ¿Por qué me abandona?


Pido la abdicación inmediata de mi insensatez, no le otorgó derecho a réplica.