viernes, 11 de noviembre de 2016

A

Es increíble la cantidad de daño que uno puede causar cuando se está atiborrado de inseguridades. ¿puedo quejarme por el daño infringido? No. Porque mi intención, desde el comienzo, fue romper. Porque uno ad muy imbécil ¿no? Vemos algo frágil, endeble, e inmediatamente intentamos violentarlo, degradado, una especie de venganza maldirigida. "Pero es difícil estar enojado cuando hay tanta belleza en el mundo".
Todos mentimos ynos mentimos segundo a segundo, ya tenemos tan ensayado el papel que nisiquiera lo notamos. Y somos bajos, y absurdos, y aranamos, y rompemos y tenemos tanto dolor en nuestro corazón, tanto miedo, tanta soledad, estamos desamparados.
Y derrepente me doy cuenta air, tal vez, no somos egoístas por naturaleza, sólo estamos tristes por inconsciencia. Y anhelamos desesperadamente no sentirnos así, no ser menos, ser amados, admirados, aceptados. Y nos volvemos la copia de la copia de la copia. Y es patético, pero incluso eso es poético, porque cada persona tiene tanta belleza, esos destellos de humanidad pura, nos es tan difícil verla, entenderla, pero, está ahíí, la sentimos, y un día nos cae como baldazo de agua helada, como un gancho directo a la cara. Despierta. Y entonces uno sólo puede agradecer por cada instante de su estúpida existencia.

lunes, 31 de octubre de 2016

Nadie.

A nadie le importas.
A nadie le importan tus problemas.
Nadie quiere escuchar tus traumas.
Nadie piensa antes en ti que en si mismo.
Todas las personas son básicamente egoístas.
Las personas están a tu lado mientras puedan servirse de ti.

Nadie te importa.
No te importan los problemas de alguien.
No quieres escuchar los traumas de alguien.
No piensas en alguien antes que en ti mismo.
Eres básicamente egoista.
Estás con las personas mientras puedas servirte de ellas.

viernes, 5 de agosto de 2016

Sin desfase.

Me es evidente que el movimiento periódico de las masas e individuos es invulnerable, las directrices no son marcadas socialmente sino que obedecen a un nivel biológico.

Aún así incurrimos en romanticismo y expectativas telenovelisticas. Se ha enfatizado que cada persona es especial, el acondicionamiento resultante es la imposibilidad de desglosar las formas con un juicio generalizado, la egolatría obliga a tratar los aspectos a nivel individuo.

Pero la naturaleza y lo que nos es instintivo no sufre desfases; evoluciona y cambia, más no se contraria, se le puede evadir, pero no erradicar.

Se siguen reglas no escritas, no estipuladas, no impuestas, los métodos es aplicados, más no razonados. La ignorancia de nuestra propia humanidad nos conduce a mutilar la abstracción primaria. Se violenta el sentido, después se desarma, se desglosa, se agrupa, se ensambla y se traga. Las cuestiones subyacentes son obviadas, la retórica es abusada con el propósito de mutar la percepción de la situación a valorar, a una soportable. Somos endebles al autoengaño.

Soy consciente de la manera en que respondo a tales situaciones, noto que los individuos en general que recaen en actitudes similares a las mías, noto que muchas de mis carencias son una constante en todos, y las advertidas en terceros puedo llevarlas a mí, y encajan.
Incluso noto que la carencia de dichos vicios generales se da por imposición, coacción, decisión o sumisión; eludir lo querido, resignarse a lo permitido. El gusto es relegado, desplazado por permisividad.

Hasta ahí todo bien. Hasta ahora todo ingerible. La problemática irrumpe cuando convergen las premisas anteriores y el producto son una noción violada y expectativas injustificadas respecto a otras personas.

¿Por qué, teniendo plena consciencia de razones, actos y consecuentaciones, se sigue buscando la incoherencia?

No es coherente esperar que alguien sea la excepción. Nadie es excepción. Todos somos la misma porquería impía y residual.

martes, 19 de julio de 2016

Me perdí.

Insonora esta noche de luna ineficiente
Concatenación de remembranzas obsoletas
La cordura pendular se incrusta en los daños
La invariable conexa que violenta lo cárnico

Inmaculadas sombras encriptan mis horas
Futiles persepciones que eluden razones
Ruptura craneal de pulmones corruptos
Palabras vanas que manipulan las nociones

Y mi parte central decuplica de andanzas
Mutila consciencias, suflaga conquistas
Abyectas premisas destilan manías
Miradas inversas mutilan mis fibras

Infructuosas ponderaciones absurdisan hazañas
Premisas subyacentes destrozan mis pupilas
Insufrible sistematización carente de oficio
Arcaico festín de conformismo reciclado

Abjurar de la ridícula moral permisiva que aqueja
Dar inicio a la deconstrucción de falacias inconexas
Maquinar métodos inmutables por carencias
Desglosar adecuadamente esta montaña de mierda.

jueves, 23 de junio de 2016

Espiralizado.

Ciclos cerrados, ciclos abiertos,
Ciclos de pulmones torturados;
ciclos postergados, ciclos alargados,
ciclos con los dientes afilados;
ciclos renuentes, ciclos cifrados,
ciclos que te toman de la mano;
Ciclos rumiados, ciclos pautados,
Ciclos que te besan en los labios;
ciclos memorables, ciclos reprochables,
ciclos que se fingen olvidados.

Ciclos del pasados, venideros, presentes e imaginarios.
Ciclos trágicos, embusteros, lastimeros y sintonizados.

Y así, por los ciclos de los ciclos,
brincando y brindando,
Callando y cayendo,
Burlando y luchando,
Mutando y triunfando.
Perdidos en la nada recursiva del tiempo improgresivo.

martes, 14 de junio de 2016

Me Rompí.

Mi órgano central se ha averiado.
Mi sistema cognitivo esta estropeado.
La incidencia me ha aprisionado.
La falacia se ha evidenciado.

La incongruencia de mis juicios se evidencia cada vez más, mis movimientos son erráticos, mis pensamientos atropellados, cada centímetro cubico de mi existencia ha sido transgredido, cada partícula subatómica ha sido vulnerada, no funciono.

 <<Todo es muy lejano: la copia de una copia de una copia. El ... te distancia de todo; no puedes tocar nada y nada puede tocarte>>.


jueves, 2 de junio de 2016

No ser.

Parece que, más que personas, somos alegorías a la discrepancia. Nadie acaba de ser, todo es una falacia o una utopía en alguna medida.

Coexistimos patéticamente, siguiendo las directrices para la cordialidad adheridas a nuestro cráneo, nos escupen en la cara premisas ridículas y nadie busca inferir en las razones, o preguntarse si las hay.

Y parece que así todo el mundo está muy cómodo y la vida va muy bien. La falsedad hace que funcione debidamente la sociedad, jugando a que somos, manipulando la dialéctica, comunicándonos entre lineas, respaldandonos en evasivas, perpretando confabulaciones nauseabundas. Nada es. Nadie es.

La falsedad ya es inherente a la humanidad, ya se acepta de buena gana; se finge porque sí, porque no, por sentado, por deporte, por un rato, por supuesto, por un puesto, por si acaso, porque quiero, porque puedo, porque debo, por joder, por vender, por complicar, por complacer.

Parece que, más que personas, somos alegorías a la discrepancia.