lunes, 23 de abril de 2018

Día ocho.

Con tus palmas puedes tocar mi torso claro y después puedes clavarle las yemas a mis muslos, con tus dientes puedes arrancarle la yugular a mi tristeza, con tu boca puedes enmudecer mis andanzas.

Entre cuestiones éticas y morales, entre deseos, sueños y postulaciones a largo plazo, y sentados en probabilidades, en pautas Atrayentes; lo tenemos todo, y jugamos a la nada.

Ignoro si vas a salvarme o terminarás de destruirme, ignoro el desenlace de las cuestiones tácticas, ignoro todo con excepción de lo que me dices entre letras y mirada.

Sólo sé que mi sol es tu sonrisa amplia.

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