jueves, 23 de junio de 2016

Espiralizado.

Ciclos cerrados, ciclos abiertos,
Ciclos de pulmones torturados;
ciclos postergados, ciclos alargados,
ciclos con los dientes afilados;
ciclos renuentes, ciclos cifrados,
ciclos que te toman de la mano;
Ciclos rumiados, ciclos pautados,
Ciclos que te besan en los labios;
ciclos memorables, ciclos reprochables,
ciclos que se fingen olvidados.

Ciclos del pasados, venideros, presentes e imaginarios.
Ciclos trágicos, embusteros, lastimeros y sintonizados.

Y así, por los ciclos de los ciclos,
brincando y brindando,
Callando y cayendo,
Burlando y luchando,
Mutando y triunfando.
Perdidos en la nada recursiva del tiempo improgresivo.

martes, 14 de junio de 2016

Me Rompí.

Mi órgano central se ha averiado.
Mi sistema cognitivo esta estropeado.
La incidencia me ha aprisionado.
La falacia se ha evidenciado.

La incongruencia de mis juicios se evidencia cada vez más, mis movimientos son erráticos, mis pensamientos atropellados, cada centímetro cubico de mi existencia ha sido transgredido, cada partícula subatómica ha sido vulnerada, no funciono.

 <<Todo es muy lejano: la copia de una copia de una copia. El ... te distancia de todo; no puedes tocar nada y nada puede tocarte>>.


jueves, 2 de junio de 2016

No ser.

Parece que, más que personas, somos alegorías a la discrepancia. Nadie acaba de ser, todo es una falacia o una utopía en alguna medida.

Coexistimos patéticamente, siguiendo las directrices para la cordialidad adheridas a nuestro cráneo, nos escupen en la cara premisas ridículas y nadie busca inferir en las razones, o preguntarse si las hay.

Y parece que así todo el mundo está muy cómodo y la vida va muy bien. La falsedad hace que funcione debidamente la sociedad, jugando a que somos, manipulando la dialéctica, comunicándonos entre lineas, respaldandonos en evasivas, perpretando confabulaciones nauseabundas. Nada es. Nadie es.

La falsedad ya es inherente a la humanidad, ya se acepta de buena gana; se finge porque sí, porque no, por sentado, por deporte, por un rato, por supuesto, por un puesto, por si acaso, porque quiero, porque puedo, porque debo, por joder, por vender, por complicar, por complacer.

Parece que, más que personas, somos alegorías a la discrepancia.