Entre más conoces a alguien, más notas lo falso de su ser. Al cabo de un tiempo te das cuenta de la coherencia de lo se dice o trata de ser, contraponiendolo con lo que termina siendo.
Es increíble lo poco que llega a decir de uno de mismo a primera impresión, la carta de presentación. Pero no es falsedad, simplemente ignorancia, ignorancia del quién soy, lo poco que se conoce a si mismo. Actuar de cierta manera, siendo tal o cual cosa, fiel al papel, creyéndolo, interpretándolo de memoria. Siendo todo eso que creemos ser, y nunca somos.
domingo, 12 de abril de 2015
El disgusto de conocerte.
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