domingo, 1 de febrero de 2015

Pendejez perpetua.

Uno nunca deja de ser pendejo.
Cuando hago memoria de como solia pensar me dan ganas de patearme. Pero no hay nada más pinche desagradable que ser una de esas personas que se empeñan en escribir sus pensamientos, nosotros, los poetas frustrados sin talento. Dudo que haya algo más penoso que encontrarte con tu diario de pubertad o con una libreta vieja en la que escribías cosas cursis semi profundas en la secundaria, encontrar tu cuenta de metroflog y ver la sarta de imbecilidades que pensabas, toparte con archivos viejos de word de pseudo poesía masticada. No, nada te hace sentir más pendejo que ver lo que escribías.  Esa persona que escribió todo eso no soy yo, pero lo fui. Da miedo.
Cosas que pensaba hace meses ahora las veo muy diferentes; pendejeo al fantasma de mi navidad pasada. Y en un par de meses voy a pendejear a la que soy ahora.
Soy una estupida y aún no me he dado cuenta.

4 comentarios:

  1. ¿Y sí en vez de "pendejear", aprovechamos y hacemos algo de lo que nos orgullezcamos en el futuro?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ah sisisisisisiisi
      El asunto es que uno no sabe què tanto subestima a su yo futuro.

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar