miércoles, 5 de mayo de 2021

ya

Yo soy la romántica empedernida que quiere caer de bruces en tu pecho y contarte los lunares qu aún no noto si tienes y decirte bajo una luna desierta todo aquello que no imaginas ni en seños
Pero tú no dices nada
Y me quedó rodando entre tus cuencas azules, monitoreando Tus roses y resonando entre los huecos de nuestras tardes 
Pero no me das razones ni motivos
Solo algunas acciones confusas que me hacen romper en llanto por dentro mientras por fuera sonrío Herrera y me quedó callada
No sé si sea cierto tú nombre o si esas nociones extrañas de deveniver lleguen a tanto o a tan poco
Me quedó en silencio escuchando tu charla eterna y viendo y sintiendo y muriendo por dentro por decirte entre gritos lo mucho que me duelen las bochas en que te vas
No te vayas 
Quédate un rato
Abrázame esta noche que me muero de miedo y de astio y se me acaba la mirada precisa pero no la necesidad de sentirte
Por qué no cierras un momento los labios y dejamos que entre los grises veranos caiga tu cuerpo junto al mio
Profesar un posible futuro
O merodear entre agujas o picos e intentarlo
Dame un motivo que no sea absurdo para arrancar de mi mente un recuerdo y saltar sin miedo hasta el crepúsculo de tus mejillas
Ya no puedo hacer nada sin tocarte en memorias con las yemas
Y acariciar tu infinita dolencia que callas. Que no confiezas
Deja de esquivar con miradas o con canciones esto que parece estar sucediendo
Me quieres para tus noches o para tus días o para un atardecer contemplado desde el núcleo de esta impertinencia

sonrisa

¿Cómo me olvidó de tu sonrisa? A penas un destello entre todo tu mar de incertidumbre, o de tu perfil bajo, o de tus ojos que son como cristales negros, destellantes.

Tanto tiempo buscándote y no te encuentro, solo tengo el recuerdo absurdo de una no he de embriaguez cansada y un par de canciones confusas, un poco de interés resguardado perdido entre tus manos.

Ni siquiera sé quién eres y ruego por tu abrazo cansado, por una charla eterna, por entender todas tus huellas.

¿Cómo olvidó tu sonrisa?

miércoles, 6 de enero de 2021

(B)

 Clara mía, luz con vida

Ayuda mutua, tu sol mi guía 

Entre los carros, las casas y los bares 

Con tu alma pura de mirada tierna

Con tus labios fríos arrancas la pena


Ay de mí, enredada en tus formas

Te busco y te encuentro, te miro deshecha

Tu voz me da calma, tus letras me encuentran

Aleja los demonios de mi alma tan hueca


Completa mis días, renuncia a la vida

Atiborra mi sistema de tu roce distante

Manipuladora dorada, corona y espinas 

Ven a mis horas, ensordece mis idas.

Hace 3 días.

 Mi piel ya está grabada por esos cuerpos y no tengo otros sueños ni otras historias, no puedo tener otro rostro ni otro ceño, no puedo huir de mis deseos.


Confinada a la inevitable condición del yo, incapacitada a reducir mis huesos, no soy capaz de renunciar ni a mi ombligo ni a mis ojos, solo pueden sostenerme estos muslos y todos mis muertos.


Indudablemente puedo ataviarme con otros sueños impropios de mi alma, incurrir de manera monótona a las canciones cansadas, puedo robar las imágenes de otros puertos más copiosos, pero al final del día no puedo cambiar mi torso.


Cada parte ceñida a mis ambiciones monótonas podrá inundar las cuencas de agentes remotos y cambiar la luz impulsada en mi centro y crear un ambiente hostil a mis consecuencias obtusas, me inmiscuyo en las áreas azules de otros días y otro mundos, pero es inevitable volver a mi, volver a mi encuentro.


Bajo la inmensidad del universo me miro las uñas y juro ante los ojos del cielo ser una con mis lamentos, y aferrarme de manera incondicional a las “malas maneras”, y a no traicionar mi nombre, mis pies ni mis huellas.

Desaparecer.

 Merodear la idea de desaparecer, sin más.

Digo ¿qué más da? Nos podemos acostumbrar siempre a las ausencias, al abandono. Nada termina teniendo relevancia.

Solo existen 17 pasos entre mi y un adiós, doy uno, doy dos. Regreso uno. ¿Por qué no me voy? Notificación. Alguien comentó tu estado. Ok, ok, me divierte; contestación; esperar respuesta. Ahora estoy a veintidós.

Buenos días ¿hoy es el día? Desayuna primero, algo gordo, algo obseso, date un gusto ¿qué más da? Ya te vas. Me encanta cocinar, qué rico está. Reposa la comida un rato, al rato te vas. Prende la tele ¿una nueva serie? 22 capítulos. Dale, un par de días más.

Ya no llores, levántate, frente en alto, no te lamas las heridas... Hoy es el día.

Preparadas las cartas, preparada la huida. ¿Qué me depara el destino? Una puerta o un río. ¿Cuál será mi merecido? No sé si soy cobarde o soy valiente. No sé si podré volver a verles.

Viaja ligero, déjalo todo ¿hará frío? ¿Usaré abrigo? Date un momento, respira hondo. No pienses en tu madre ni en tus cuadernos. Ya nada guarda este lugar más que tormento.

Mucho gusto, nos vemos pronto, espero volver el siguiente otoño.

Nuevamente.

 Esta vida ha dejado de pertenecerme, mis piernas no responden, no se mueven ¿por qué no corres?


No quiero merodear la parte rota de otro cráneo violentado, pero mi cuerpo no responde, se vuelve blando.


Caí a cada cuesta, perdí cada batalla.

No retrocedo, solo avanzo.


Me atrevo, aún en mi estado actual de letargo, a eludir al buen juicio y apostar mi propio pellejo en nombre del deseo.


Voy dando sacadas amplias en el camino que lleva a la nueva derrota ¿Dónde estará el buen juicio? ¿Por qué me abandona?


Pido la abdicación inmediata de mi insensatez, no le otorgó derecho a réplica.

martes, 23 de junio de 2020

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Cuánto he querido quererte. Entre cada línea y cada esquina, entre los abrazos, las canciones y las compañías, a Cada letra, cada historia, cada término y cada estrofa, entre los umbrales y las copas. Cuánto he querido quererte.

Las horas pasan y veo tu risa, tus formas, tus lagunas, noto tu semblanete árido y tu mirada intermitente, tus manos amplias y tus canciones rotas, tus malas formas y tus tristes colores. Cuánto he querido quererte.

En el pasado humo, sudor y esquirlas, repelente con la naturaleza insidiosa de mis pestañas, mañanas atornasoladas, mil despedidas definitivas, mi corazón entre tus garras. Cuánto he querido quererte.

Disputas, rebotes, recaídas, mañanas infames al calor de tus sábanas, infinita dolencia de tus cuencas moteadas, reestructuración metódica de tus historias acompasadas.

Cuánto he querido quererte.