miércoles, 6 de enero de 2021

Hace 3 días.

 Mi piel ya está grabada por esos cuerpos y no tengo otros sueños ni otras historias, no puedo tener otro rostro ni otro ceño, no puedo huir de mis deseos.


Confinada a la inevitable condición del yo, incapacitada a reducir mis huesos, no soy capaz de renunciar ni a mi ombligo ni a mis ojos, solo pueden sostenerme estos muslos y todos mis muertos.


Indudablemente puedo ataviarme con otros sueños impropios de mi alma, incurrir de manera monótona a las canciones cansadas, puedo robar las imágenes de otros puertos más copiosos, pero al final del día no puedo cambiar mi torso.


Cada parte ceñida a mis ambiciones monótonas podrá inundar las cuencas de agentes remotos y cambiar la luz impulsada en mi centro y crear un ambiente hostil a mis consecuencias obtusas, me inmiscuyo en las áreas azules de otros días y otro mundos, pero es inevitable volver a mi, volver a mi encuentro.


Bajo la inmensidad del universo me miro las uñas y juro ante los ojos del cielo ser una con mis lamentos, y aferrarme de manera incondicional a las “malas maneras”, y a no traicionar mi nombre, mis pies ni mis huellas.

Desaparecer.

 Merodear la idea de desaparecer, sin más.

Digo ¿qué más da? Nos podemos acostumbrar siempre a las ausencias, al abandono. Nada termina teniendo relevancia.

Solo existen 17 pasos entre mi y un adiós, doy uno, doy dos. Regreso uno. ¿Por qué no me voy? Notificación. Alguien comentó tu estado. Ok, ok, me divierte; contestación; esperar respuesta. Ahora estoy a veintidós.

Buenos días ¿hoy es el día? Desayuna primero, algo gordo, algo obseso, date un gusto ¿qué más da? Ya te vas. Me encanta cocinar, qué rico está. Reposa la comida un rato, al rato te vas. Prende la tele ¿una nueva serie? 22 capítulos. Dale, un par de días más.

Ya no llores, levántate, frente en alto, no te lamas las heridas... Hoy es el día.

Preparadas las cartas, preparada la huida. ¿Qué me depara el destino? Una puerta o un río. ¿Cuál será mi merecido? No sé si soy cobarde o soy valiente. No sé si podré volver a verles.

Viaja ligero, déjalo todo ¿hará frío? ¿Usaré abrigo? Date un momento, respira hondo. No pienses en tu madre ni en tus cuadernos. Ya nada guarda este lugar más que tormento.

Mucho gusto, nos vemos pronto, espero volver el siguiente otoño.

Nuevamente.

 Esta vida ha dejado de pertenecerme, mis piernas no responden, no se mueven ¿por qué no corres?


No quiero merodear la parte rota de otro cráneo violentado, pero mi cuerpo no responde, se vuelve blando.


Caí a cada cuesta, perdí cada batalla.

No retrocedo, solo avanzo.


Me atrevo, aún en mi estado actual de letargo, a eludir al buen juicio y apostar mi propio pellejo en nombre del deseo.


Voy dando sacadas amplias en el camino que lleva a la nueva derrota ¿Dónde estará el buen juicio? ¿Por qué me abandona?


Pido la abdicación inmediata de mi insensatez, no le otorgó derecho a réplica.

martes, 23 de junio de 2020

.




Cuánto he querido quererte. Entre cada línea y cada esquina, entre los abrazos, las canciones y las compañías, a Cada letra, cada historia, cada término y cada estrofa, entre los umbrales y las copas. Cuánto he querido quererte.

Las horas pasan y veo tu risa, tus formas, tus lagunas, noto tu semblanete árido y tu mirada intermitente, tus manos amplias y tus canciones rotas, tus malas formas y tus tristes colores. Cuánto he querido quererte.

En el pasado humo, sudor y esquirlas, repelente con la naturaleza insidiosa de mis pestañas, mañanas atornasoladas, mil despedidas definitivas, mi corazón entre tus garras. Cuánto he querido quererte.

Disputas, rebotes, recaídas, mañanas infames al calor de tus sábanas, infinita dolencia de tus cuencas moteadas, reestructuración metódica de tus historias acompasadas.

Cuánto he querido quererte.

jueves, 24 de enero de 2019

Locura y muerte.

Me declaro infame, culpable soy.
Yace en la parte burda de mi entrecejo.
Merodea etéreo en los malos sueños.
Tormeto eterno en el subsuelo.

tardíos descuidos de corruptos anhelos
Verda amplia y acria, desollarse entero 
Humo deshonrando la sal en las pupilas

¿Sientes como tu corazón ya no palpita?

lunes, 23 de abril de 2018

Día ocho.

Con tus palmas puedes tocar mi torso claro y después puedes clavarle las yemas a mis muslos, con tus dientes puedes arrancarle la yugular a mi tristeza, con tu boca puedes enmudecer mis andanzas.

Entre cuestiones éticas y morales, entre deseos, sueños y postulaciones a largo plazo, y sentados en probabilidades, en pautas Atrayentes; lo tenemos todo, y jugamos a la nada.

Ignoro si vas a salvarme o terminarás de destruirme, ignoro el desenlace de las cuestiones tácticas, ignoro todo con excepción de lo que me dices entre letras y mirada.

Sólo sé que mi sol es tu sonrisa amplia.